4. Nos adentramos en las catacumbas...
07/03/2023
Los esqueletos de la sala tienen grilletes, y parecen todos muertos desde hace varios cientos de años... Suspiro aliviado al ver que no se levantan. Belwyse encuentra una puerta secreta que lleva a unas escaleras que dejamos para más tarde, y al fondo de la sala, vemos un par de estatuas de madera. La primera, la de un hombre cruel con una gran capa y un Orbe de cristal, que el mediano recomienda no tocar. Decidimos dejar para más adelante la decisión de si quebrarlo o no, para que no caiga en malas manos. La segunda estatua, la de un lobo. Parece que estos animales tenían un significado especial en esta familia...
La siguiente sala es un pequeño comedor para dos personas, seguramente sería para los señores de la casa... justo después encontramos una habitación con mucha más presencia que las anteriores, con una cama doble, un cofre, un armario... al acercarnos al cofre, de repente dos necrófagos salieron de las paredes y nos atacaron! por suerte, pudimos terminar con ellos sin sufrir daño. Parece que aunque nos encontremos en una oscura y olvidada mazmorra, la luz de Lathander nos guía y protege.
Terminado el combate, nos apoderamos del contenido de ese cofre. Lo más destacable son tres objetos mágicos: dos capas y un amuleto. Corvus no pone objeciones al hecho de tomar equipo para mejorar nuestra fuerza y poder combatir oscuridades más peligrosas.
Seguimos investigando por la mazmorra, y nos encontramos con unas escaleras que bajan hacia los cánticos que habíamos estado escuchando. Decidimos ir a buscar primero los objetos de valor que habíamos dejado atrás, pero al ir a pasar por un pasadizo por el que no habíamos ido, Corvus me agarra por los hombros y me frena con fuerza. Le extrañaba que no hubiera pisadas en ese pasillo, y Belwyse nos confirma que había una trampa con un falso suelo y unas estacas al fondo... de menuda una me acababa de librar!
Recogí las monedas de plata y lancé el saco de piel humana por el pozo. Quizás no pensé demasiado esa decisión. Luego subimos con Belwyse a buscar las joyas que habíamos visto en el dormitorio principal de la mansión. Por cierto, vimos que las escaleras de la sala de los esqueletos conducían a una trampilla de la sala de estar del primer piso. Cómo se nos podría haber pasado por alto esa trampilla?
Cuando salimos de esa sala, una extraña sensación nos recorrió el cuerpo, tanto a Belwyse como a mí... al subir al piso de arriba esa sensación desapareció tan rápido como había llegado. Cogimos las joyas y bajamos de nuevo. Al recorrer la sala de la entrada de nuevo, tuvimos la misma sensación que acabábamos de notar unos instantes antes... sería cosa del espíritu de la niñera? O alguna otra cosa?
Volvimos con Corvus y bajamos las escaleras al segundo piso de la mazmorra... Lo primero que notamos fueron los cánticos, puesto que ahora los podíamos escuchar alto y claro:
"Él es el antiguo, él es la tierra"
Se referiría a ese tal Strahd de la carta? O a otro ser? En la carta, Strahd Von Zarovich decía que ellos no lo habían traído a estas tierras... Bueno, ahora no hay tiempo para divagar. Tenemos que seguir explorando.
En la primera sala del segundo piso, había un montón de objetos macabros y extraños depositados en 13 huecos. No teníamos ni idea de para qué podrían servir. Decidimos dejarlos allí y seguir adelante.
Llegamos a una prisión. Al fondo, vimos un esqueleto que posiblemente fuese algún miembro importante de la casa, puesto que llevaba la capa de la familia. Además, era el esqueleto de un hombre... Sería el señor Gustav?
Belwyse también encontró una entrada secreta que conducía a una amplia sala con un gran estanque de agua. La sala parecía hecha para realizar rituales, seguramente profanos y siniestros.
Acabamos de entrar los tres, y los cánticos han cesado.
Seguimos investigando por la mazmorra, y nos encontramos con unas escaleras que bajan hacia los cánticos que habíamos estado escuchando. Decidimos ir a buscar primero los objetos de valor que habíamos dejado atrás, pero al ir a pasar por un pasadizo por el que no habíamos ido, Corvus me agarra por los hombros y me frena con fuerza. Le extrañaba que no hubiera pisadas en ese pasillo, y Belwyse nos confirma que había una trampa con un falso suelo y unas estacas al fondo... de menuda una me acababa de librar!
Recogí las monedas de plata y lancé el saco de piel humana por el pozo. Quizás no pensé demasiado esa decisión. Luego subimos con Belwyse a buscar las joyas que habíamos visto en el dormitorio principal de la mansión. Por cierto, vimos que las escaleras de la sala de los esqueletos conducían a una trampilla de la sala de estar del primer piso. Cómo se nos podría haber pasado por alto esa trampilla?
Cuando salimos de esa sala, una extraña sensación nos recorrió el cuerpo, tanto a Belwyse como a mí... al subir al piso de arriba esa sensación desapareció tan rápido como había llegado. Cogimos las joyas y bajamos de nuevo. Al recorrer la sala de la entrada de nuevo, tuvimos la misma sensación que acabábamos de notar unos instantes antes... sería cosa del espíritu de la niñera? O alguna otra cosa?
Volvimos con Corvus y bajamos las escaleras al segundo piso de la mazmorra... Lo primero que notamos fueron los cánticos, puesto que ahora los podíamos escuchar alto y claro:
"Él es el antiguo, él es la tierra"
Se referiría a ese tal Strahd de la carta? O a otro ser? En la carta, Strahd Von Zarovich decía que ellos no lo habían traído a estas tierras... Bueno, ahora no hay tiempo para divagar. Tenemos que seguir explorando.
En la primera sala del segundo piso, había un montón de objetos macabros y extraños depositados en 13 huecos. No teníamos ni idea de para qué podrían servir. Decidimos dejarlos allí y seguir adelante.
Llegamos a una prisión. Al fondo, vimos un esqueleto que posiblemente fuese algún miembro importante de la casa, puesto que llevaba la capa de la familia. Además, era el esqueleto de un hombre... Sería el señor Gustav?
Belwyse también encontró una entrada secreta que conducía a una amplia sala con un gran estanque de agua. La sala parecía hecha para realizar rituales, seguramente profanos y siniestros.
Acabamos de entrar los tres, y los cánticos han cesado.

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