10. Escudriñando el futuro


16/05/2023
Los vistani nos recibieron de manera increíblemente acogedora, ofreciéndonos su vino y comida como si fuéramos viejos amigos. Me sentí mal por no haber traído algo para compartir. Me gustaría llevarles una botella de vino la próxima vez que los visitemos, aunque siendo nómadas, no sabemos si seguirán allí por mucho tiempo. Belwyse habló con uno de ellos en el lenguaje de los ladrones y luego se fue con él a una de sus tiendas.

Una vez que nos sentamos alrededor de su hoguera, uno de ellos nos contó una historia sobre un mago que había llegado a Barovia el año anterior y había logrado convencer a algunos barovianos para luchar contra Strahd. Fueron hasta su castillo, pero los plebeyos huyeron al comienzo del combate. El mago, sin embargo, luchó valientemente contra el vampiro, pero finalmente lo vio caer por el acantilado. Nos dijeron que la historia era cierta, así que les pregunté si habían encontrado el cuerpo, pero lo negaron. ¿Podría ser el mismo personaje del mago loco del que nos hablaron y que vive al pie del monte Valatok?

Luego, les contamos nuestra historia en la casa maldita y pareció que les encantaba escuchar cómo nos enfrentamos a las oscuras artes de Strahd. Después de estas historias, ingresamos a la tienda de madame Eva junto a Corvus, donde nos leyó el futuro con cinco cartas que elegimos de su peculiar baraja.



Nos dijo que en nuestro camino encontraríamos tres objetos que nos ayudarían en la lucha contra Strahd:
El Recaudador de Impuestos: Los vistani tienen lo que buscas, una niña desaparecida sostiene la llave para la liberación del tesoro.
El Abjurador: Ve una casa caída vigilada por un gran dragón de piedra, mirad hacia el pico más alto.
El Encapuchado: Un dios sin rostro nos espera al final de un largo y sinuoso camino en las montañas.

También nos explicó que conoceríamos a un poderoso aliado:
El Artefacto: Buscad un hombre ameno con un mono, este hombre es más de lo que parece.

Y finalmente, nos indicó dónde nos enfrentaríamos a Strahd:
Nieblas: Las cartas no pueden ver dónde acecha el mal; las nieblas lo oscurecen todo.

Después de esa desconcertante lectura del futuro, que serían muy buenas noticias si resultaran ser ciertas, salimos de la tienda y descubrimos que uno de los vistani estaba intentando estafar a Ireena con supuestas pociones que permitían salir de Barovia. Mientras considerábamos comprar una para probar su veracidad, el vistani sin brazo me advirtió que no lo hiciéramos.

Nos alejamos de su campamento y retomamos nuestro camino, pasando por un nuevo puente desde el cual pudimos ver hermosas cascadas a lo lejos. Luego, en la intersección que conducía al castillo de Strahd, nos encontramos con un par de estatuas agrietadas de caballeros sin cabeza, de aproximadamente cincuenta metros de altura. Entre las estatuas, se encontraba una puerta enorme abierta, que aparentemente era la entrada al Condado de Barovia. Al examinar las estatuas, parecía que aún conservaban algunos vestigios de magia, aunque sin efecto alguno.

Decidimos atravesar la puerta gigante y continuar por el camino hasta llegar a otra bifurcación, donde un camino secundario se desviaba hacia un molino blanco que inmediatamente reconocimos como el molino de los padres de Rosa y Espino. Ireena nos advirtió que en ese molino habitaban brujas poderosas y peligrosas, y debíamos alejarnos rápidamente. Así que nos apresuramos a seguir por el camino principal.


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