11. Problemas en San Andral

30/05/2023
Antes de llegar a Vallaki, Belwyse se despidió de nosotros diciéndonos que ya nos encontraría más tarde, que tenía que encargarse de ciertos asuntos. Como siempre ha sido un espíritu libre, tampoco nos preocupó.
Al llegar a las puertas de la ciudad, nos sorprendió encontrarnos con guardias y con el poblado muy bien amurallado, con una empalizada de madera que cubría toda la ciudad. Los guardias nos explicaron que el barón, había realizado recientemente un festival del lobo, donde se premiaba a los participantes por matar lobos, y así lo exponían en las puertas de la ciudad con varias cabezas de lobo clavadas en lanzas. También nos comentaron, que se iba a realizar otro festival, por lo visto es algo que le gusta mucho al Barón.
Entramos a la ciudad, con la promesa de que no traeríamos problemas, e Ireena nos dijo que quería dirigirse a la iglesia para pedir refugio mientras buscaba un lugar donde vivir.

En la plaza de la ciudad, nos sorprendió encontrarnos con cuatro personas apresadas en unos pedestales con cabezas de burros de arcilla puestas en sus cabezas. Había dos hombres, pero lo que más nos sorprendió fueron los otros dos, debían ser unos niños de unos 10 años de edad. Preguntamos a unos guardias que había por la zona, y nos comentaron que ese era el castigo por respaldar a Strahd y haberse opuesto al festival organizado por el barón, y que haríamos bien en no contrariarle ni mostrar nuestro desacuerdo por esos actos. Además, nos comentaron que la mano derecha del barón, Isek, daba mucho miedo. Corvus me comentó que eso no se podía permitir, aunque bajo mi punto de vista, preferiría no adelantar acontecimientos, y escuchar todas las versiones. Lo que sí es cierto, es que esta zona de Barovia se encuentra mucho más protegida que el propio pueblo de Barovia, a la gente se le ve menos deprimida, aparte de que sorprendentemente la "fuerza" de la niebla es menor en esta ciudad, y aunque sigue habiendo neblina por la ciudad, no es tan espesa como habíamos visto hasta entonces por el resto de Barovia.

Seguimos nuestro camino hasta la iglesia de San Andral, que se encontraba bastante agrietada debido a que era muy vieja. Dentro, pudimos hablar con el Padre Lucien, quien le comentó a Ireena que trataría de hacerle un hueco, aunque ya daba cobijo a demasiada gente. Durante la conversación, pudimos denotar que algo le mantenía preocupado, y nos confesó que alguien había robado hacía relativamente poco, las reliquias de San Andral, que se trataban de unos huesos en una caja metálica que se guardaban en la cripta de la iglesia. Desde ese momento, el poder protector de las reliquias se había desvanecido, y el párroco estaba atemorizado porque esa noticia podría sembrar el caos entre los feligreses, aparte de que alguien podría aprovechar para atacar a la iglesia. Nos comentó que el único que sabía la existencia de las reliquias, era un niño llamado Yesca, y aparte había un chico, un tal Milibosh que desde que llegamos no paraba de mirarnos con cara enojada, así que le pedimos al padre que les dijese a ambos que saliesen por favor a hablar con nosotros fuera de la iglesia. Corvus, lanzó el hechizo de Zona de la verdad, y el niño nos explicó que el único que le había pedido información de las reliquias era Milibosh, luego hablamos con el adolescente, que nos explicó que el fabricante de ataúdes de la ciudad, era quien le había pagado para que le consiguiese las reliquias.


Nos dirigimos a la tienda de ataúdes, la cual encontramos curiosamente con todas las ventanas tapiadas. Corvus empezó a llamar, y le contestó el artesano, Henry Vanderbok, diciéndole que la tienda estaba cerrada y que no iba a abrir. Yo aproveché para abrir, con un buen golpe, la puerta trasera, y llegar hasta donde estaba el propietario. Entonces nos explicó que un noble, Basily Von Horlst le había pagado para que consiguiese las reliquias, pero que cuando ya las tuvo, aparecieron unos vampiros que le dijeron que iban a atacar a la iglesia durante la noche, aprovechando que había perdido la protección de las reliquias. Del noble no supo nada más, aunque nos explicó que vivía con las Vistani. Nos dijo que guardaba la reliquia en el armario de su habitación, en el piso de arriba, pero que en ese mismo piso, se encontraban todos los vampiros durmiendo, esperando su momento para despertar y atacar a la iglesia.

Decidimos que yo mismo iría a por la reliquia (donde estará Belwyse cuando se le necesita! xD) y como la armadura pesada limitaba muchísimo mi movimiento, aparte de que hacía mucho ruido, decidí quitarme la armadura pesada y subir a por la reliquia, no sin antes recibir la guía de Corvus. La verdad es que ir al piso de arriba, habiendo una habitación repleta de vampiros durmiendo, totalmente solo, sin mis compañeros y sin mi armadura, no me hacía mucha gracia, pero tampoco es que tuviésemos muchas más alternativas. La subida fue sencilla, conseguí ascender por las escaleras sin provocar ruidos, y accedí a la habitación del artesano, donde encontré la caja metálica de las reliquias sin mayor dificultad en su armario, tal y como me había prometido. Durante la bajada, en cambio, estuve a punto de tener un percance con una escalera rota que estuvo a punto de crujir, pero gracias a un doble momento de inspiración, conseguí esquivar esa escalera y terminar de bajar sin despertar a los vampiros.

Una vez abajo, decidimos con Corvus que lo mejor era incendiar ese edificio, para terminar con todos esos vampiros de un solo golpe. Pensamos en que quizás sería buena idea avisar a la guardia de la ciudad, por si las cosas se ponían feas, pero tampoco quisimos entrar en burocracias o actos que nos hiciesen perder el tiempo, queríamos aprovechar la luz del sol que aún teníamos, así que decidimos que lo mejor era empezar con el plan cuanto antes, e ir improvisando sobre la marcha, si podemos, avisaremos a los guardias una vez hayamos empezado el plan, pero ya no habrá vuelta atrás.

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