17. Rescatando el vino
24/07/2023
Proseguimos con la exploración de la casa, y aunque no localizamos a ningún otro druida, sí que encontramos unas escaleras que descendían al sótano, pero decidimos investigar primero el piso de arriba. En él, entramos en la que parecía la habitación principal del edificio, que debía pertenecer al viejo cuervo, y Corvus se fijó en un diario contable donde, desde hacía centenares de años, los distintos propietarios del viñedo, habían ido anotando las ventas de los distintos vinos que producían en la bodega. Encontramos varias siglas de compradores, S.V. supusimos que se trataría de Sangre en el Vino, la posada de Barovia, propiedad de las vistani; A. A. Agua Azul, la posada de la familia Martikov de Vallaki y otro comprador, este desconocido, un tal K. Vistani. Si al parecer tiene tantos tratos desde hace años con los Vistani, quizás podríamos preguntarle por el noble Basily Von Horlst, que era el enlace entre los vampiros y el artesano de ataúdes de Vallaki, según lo que nos dijeron, vivía con los vistani... Echando muchas páginas del diario hacia atrás, en unas entradas de hacía unos 300 años, encontramos ventas a alguien anotado con una S. podría tratarse de Strahd? Por lo que vimos, en aquella bodega se habían llegado a producir tres variedades de vino, el vino púrpura, que era el que habíamos bebido en Barovia, el vino del dragón, que era el de mejor calidad que bebimos en Vallaki, y el vino Espumoso de Vendimia, el más caro de las tres variedades, que por lo visto hacía algunos años habían dejado de producir, pero que habían estado enviando a distintos compradores épocas atrás (aunque sobre todo a ese tal "S."). Tendremos que preguntarle a Davian Martikov, a ver si nos puede aclarar esto, podría ser información relevante para entender este lugar.
Seguimos investigando, y antes de entrar a la siguiente sala, escuchamos a un druida que no cesaba de repetir una y otra vez, que tenían la vara del vampiro, y que la naturaleza le obedecía. Decidimos entrar para enfrentarnos a él, pero tan solo entrar en la habitación, nos atacó con un atronador hechizo que salió disparado de su bastón, y consiguió dañar y alejar a Corvus. En un momento el clérigo reaccionó, e inspirado por el momento, consiguió dañar con su maza al druida. Por mi parte, juré un voto de enemistad contra ese druida, puesto que suponía que se trataba del líder de los druidas, y estaba seguro de que Lathander me ayudaría a derrotar a semejante vil criatura. Mi carga surgió el efecto deseado, porque con un gran tajo de mi espada, conseguí acabar con el druida, que cayó hacia el piso de abajo, pero yo en el último momento conseguí arrebatarle de sus manos su vara, creía que esa era la vara con la que controlaban a los seres de la naturaleza, así que sería mejor que no cayese en malas manos.
Decidimos seguir explorando la casa, no sin antes dar un rodeo para no encontrarnos con los druidas que pudiesen haber sido alertados por el ensordecedor ruido que había causado el hechizo del supuesto jefe druida. Conseguimos encontrar a otro druida que se dirigía al lugar con un par de criaturas planta, mucho más grandes que las ramas marchitas que habíamos encontrado hasta entonces. Rápidamente, ataqué a una de ellas, aunque la otra, seguramente debido a que nosotros teníamos en nuestra posesión el bastón del vampiro, se la veía confundida, y atacó al propio druida. Cuando logramos derrotar a la primera planta y al druida, Corvus tomó el bastón y le ordenó a la segunda criatura que se detuviese, y el ser vegetal, pareció perder sus propiedades mágicas, y deshacerse en un conjunto de ramas muertas.
Después de atrancar la entrada, abrimos poco a poco la puerta y vimos que la siguiente estancia se trataba de un almacén donde los campesinos guardaban unas grandes cubas de vino. Vimos que en un balcón superior, que rodeaba la estancia, se encontraba una druida vertiendo el contenido de un gran frasco dentro de una de esas cubas. También vimos multitud de cuervos reposando a lo alto del habitáculo, estarían del lado de los druidas? pronto lo descubriríamos. Con Corvus pensamos que quizás la mejor opción sería desplazarnos por debajo del balcón, hasta una puerta para cambiar de habitáculo y seguir explorando el edificio, pero moverse con una armadura pesada no es tarea sencilla, y los tintineos de mi cota de mallas alertaron a la druida, que rápidamente usó su bastón mágico para despertar muchas ramas impías que se encontraban al fondo de la estancia y que parecían prepararse para atacar. Luego, se lanzó un hechizo que pareció convertir su piel en piedra, sin duda preparándose para luchar. Yo subí corriendo las escaleras para acercarme a su lado, mientras Corvus lanzaba uno de sus conjuros, tres flechas flamígeras se dirigieron hacia la malvada humana, el primero impactando y destruyendo su bastón, la cual cosa confundió a las criaturas arbóreas que se quedaron sin hacer nada, otra de las flechas impactó en el blanco, causándole alguna herida, pero la tercera de las flechas falló y me impactó, por suerte mi estirpe de dracónido de oro está acostumbrada al fuego y los daños fueron mínimos. De repente, los cuervos bajaron en picado hacia las maléficas ramas, y pudieron acabar con algunas de ellas, aunque su número seguía siendo muy elevado. Al final, pudimos terminar con la vida de esa druida, y con la ayuda de los cuervos y la magia divina de Corvus, derrotamos también a todas las ramas marchitas. Luego, buscamos por las posesiones de la druida, y encontramos otros frascos de lo que supusimos que se trataba de algún tipo de veneno o líquido necesario para llevar a cabo su ritual. Tendremos que informar al viejo cuervo de que como mínimo una de las cubas está intoxicada.
Proseguimos con la exploración de la casa, y aunque no localizamos a ningún otro druida, sí que encontramos unas escaleras que descendían al sótano, pero decidimos investigar primero el piso de arriba. En él, entramos en la que parecía la habitación principal del edificio, que debía pertenecer al viejo cuervo, y Corvus se fijó en un diario contable donde, desde hacía centenares de años, los distintos propietarios del viñedo, habían ido anotando las ventas de los distintos vinos que producían en la bodega. Encontramos varias siglas de compradores, S.V. supusimos que se trataría de Sangre en el Vino, la posada de Barovia, propiedad de las vistani; A. A. Agua Azul, la posada de la familia Martikov de Vallaki y otro comprador, este desconocido, un tal K. Vistani. Si al parecer tiene tantos tratos desde hace años con los Vistani, quizás podríamos preguntarle por el noble Basily Von Horlst, que era el enlace entre los vampiros y el artesano de ataúdes de Vallaki, según lo que nos dijeron, vivía con los vistani... Echando muchas páginas del diario hacia atrás, en unas entradas de hacía unos 300 años, encontramos ventas a alguien anotado con una S. podría tratarse de Strahd? Por lo que vimos, en aquella bodega se habían llegado a producir tres variedades de vino, el vino púrpura, que era el que habíamos bebido en Barovia, el vino del dragón, que era el de mejor calidad que bebimos en Vallaki, y el vino Espumoso de Vendimia, el más caro de las tres variedades, que por lo visto hacía algunos años habían dejado de producir, pero que habían estado enviando a distintos compradores épocas atrás (aunque sobre todo a ese tal "S."). Tendremos que preguntarle a Davian Martikov, a ver si nos puede aclarar esto, podría ser información relevante para entender este lugar.
Seguimos investigando, y antes de entrar a la siguiente sala, escuchamos a un druida que no cesaba de repetir una y otra vez, que tenían la vara del vampiro, y que la naturaleza le obedecía. Decidimos entrar para enfrentarnos a él, pero tan solo entrar en la habitación, nos atacó con un atronador hechizo que salió disparado de su bastón, y consiguió dañar y alejar a Corvus. En un momento el clérigo reaccionó, e inspirado por el momento, consiguió dañar con su maza al druida. Por mi parte, juré un voto de enemistad contra ese druida, puesto que suponía que se trataba del líder de los druidas, y estaba seguro de que Lathander me ayudaría a derrotar a semejante vil criatura. Mi carga surgió el efecto deseado, porque con un gran tajo de mi espada, conseguí acabar con el druida, que cayó hacia el piso de abajo, pero yo en el último momento conseguí arrebatarle de sus manos su vara, creía que esa era la vara con la que controlaban a los seres de la naturaleza, así que sería mejor que no cayese en malas manos.
Decidimos seguir explorando la casa, no sin antes dar un rodeo para no encontrarnos con los druidas que pudiesen haber sido alertados por el ensordecedor ruido que había causado el hechizo del supuesto jefe druida. Conseguimos encontrar a otro druida que se dirigía al lugar con un par de criaturas planta, mucho más grandes que las ramas marchitas que habíamos encontrado hasta entonces. Rápidamente, ataqué a una de ellas, aunque la otra, seguramente debido a que nosotros teníamos en nuestra posesión el bastón del vampiro, se la veía confundida, y atacó al propio druida. Cuando logramos derrotar a la primera planta y al druida, Corvus tomó el bastón y le ordenó a la segunda criatura que se detuviese, y el ser vegetal, pareció perder sus propiedades mágicas, y deshacerse en un conjunto de ramas muertas.


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