18. La orden de los cuervos se presenta
20/09/2023
Terminamos de explorar el piso de arriba, pero no encontramos más enemigos. Lo que sí encontró Corvus, fue una llave escondida con la que abrimos el cofre de la habitación del viejo Cuervo, aunque lo único que contenía era dinero almacenado. Decidimos bajar al sótano, y allí nos encontramos con tres árboles demoníacos, que parecían estar esperándonos. Corvus usó la vara para intentar que las criaturas le obedeciesen, el artefacto pareció absorber parte de la magia del clérigo, y las criaturas se quedaron paralizadas por un momento, lo cual fue muy útil para que pudiéramos terminar rápidamente con su existencia.
La sala era la bodega de la casa, y encontramos señales de una batalla reciente entre un druida y dos más de esas criaturas, todos muertos en el suelo. Seguramente al perder el control de la vara mágica, algunas de esas criaturas se habrían rebelado contra el druida. También notamos mucho frío, que llegaba a sentirse antinatural, de lo notable que era. Buscando por la bodega encontramos una puerta escondida, que daba acceso a un pasillo que terminaba en una amplia cueva. En ella, encontramos hongo marrón, un espécimen muy peligroso, que consigue dormir a los incautos que se acercan demasiado, y luego poco a poco terminan devorándolos, además sabemos que estas setas son inmunes al fuego.
A Corvus le pareció un espécimen muy interesante, y con sumo cuidado consiguió extraer de la pared de la cueva una porción de ese hongo y almacenarlo en una caja donde guardaba sus raciones. También encontramos en esa cueva, un tótem tallado con la forma de un cuervo, que parecía llevar allí centenares de años. Sin duda tendía algún propósito de ritual mágico, aunque no pudimos averiguar más.
Decidimos volver con Davian, Ireena y el resto, que se pusieron muy contentos al vernos volver y enterarse de que el viñedo volvía a estar libre de todo mal. Les explicamos que una druida había envenenado el vino, pero se tranquilizó al saber que podríamos purificarlo al día siguiente. Durante el camino de vuelta, Davian nos explicó que nos tenía que pedir dos favores más. El primero, que después de purificar el vino, acompañásemos a los encargados de transportar el vino, para protegerlos de cualquier mal, en ese primer envío que iba a ser prioritario que llegase cuanto antes. También nos explicó, que aunque hubiesen recuperado el viñedo, eran incapaces de producir ningún vino, puesto que para ello se necesitaban unas gemas de gran poder que debían tener enterradas en el viñedo, pero que se las habían robado todas.
La primera, desconocía quién se la había robado, puesto que lo hicieron mientras su hijo debía estar de guardia, pero en vez de ello, se fue a visitar a su actual mujer, cosa por la cual le guardaba bastante rencor. La segunda, se la robó una poderosa bruja, Baba Lysaga, que enviaba periódicamente sus espantapájaros para atacarlos, luego nos explicó que vivía en las ruinas de la ciudad de Berez. La tercera, la robaron los druidas, y se la llevaron donde residen, en la Colina del Ayer, al sur del viñedo. Si recuperásemos una de las gemas, podrían empezar a producir el vino de menor calidad, con dos gemas, podrían crear el segundo mejor vino, y con las tres gemas podrían volver a producir el vino de más alta calidad.
Una vez en el edificio, Corvus y yo nos reunimos con Davian e Ireena en el comedor, para poder charlar tranquilamente. Le estuvimos preguntando varias cosas al hechicero de vinos, que parecía limitarse a contarnos siempre lo mínimo educadamente posible. Respecto el registro de vinos, nos confirmó nuestras sospechas, enviaban vino regularmente a las tres poblaciones de Barovia, y también a los Vistani, que se encontraban en una comunidad al sur de Vallaki. Antaño, antepasados suyos le habían enviado vino de la mejor calidad a Strahd, hasta que se hartaron de sus maquiavélicos planes, y cancelaron los envíos. Nos explicó que formaba parte de la Orden de Cuervos, una congregación de individuos, dispuestos a reunir y compartir información, para ayudar en la lucha contra los vampiros. Nos confirmó que el Tótem del cuervo de la cueva, se lo había entregado la Dama de la noche a sus antepasados, para ayudarles a usar los cuervos para mandarse información entre ellos.
Nos explicó que no debíamos confiar en los Vistani, porque aunque entre ellos había algunos con buenas intenciones, la mayoría eran espías de Strahd. También le preguntamos por si nos podía dar alguna pista respecto a las frases que nos había augurado la vieja Vistani en su bola de cristal, y nos explicó que lo de la casa con el dragón, se podría referir a Argynvost, una mansión en ruinas que hace tiempo tenía una estatua de un dragón y que creía que se encontraba al sur de Vallaki, pero que investigaría sobre su localización exacta con sus cuervos, así como también el lugar donde vivía el mago loco.
Terminamos de explorar el piso de arriba, pero no encontramos más enemigos. Lo que sí encontró Corvus, fue una llave escondida con la que abrimos el cofre de la habitación del viejo Cuervo, aunque lo único que contenía era dinero almacenado. Decidimos bajar al sótano, y allí nos encontramos con tres árboles demoníacos, que parecían estar esperándonos. Corvus usó la vara para intentar que las criaturas le obedeciesen, el artefacto pareció absorber parte de la magia del clérigo, y las criaturas se quedaron paralizadas por un momento, lo cual fue muy útil para que pudiéramos terminar rápidamente con su existencia.
La sala era la bodega de la casa, y encontramos señales de una batalla reciente entre un druida y dos más de esas criaturas, todos muertos en el suelo. Seguramente al perder el control de la vara mágica, algunas de esas criaturas se habrían rebelado contra el druida. También notamos mucho frío, que llegaba a sentirse antinatural, de lo notable que era. Buscando por la bodega encontramos una puerta escondida, que daba acceso a un pasillo que terminaba en una amplia cueva. En ella, encontramos hongo marrón, un espécimen muy peligroso, que consigue dormir a los incautos que se acercan demasiado, y luego poco a poco terminan devorándolos, además sabemos que estas setas son inmunes al fuego.
A Corvus le pareció un espécimen muy interesante, y con sumo cuidado consiguió extraer de la pared de la cueva una porción de ese hongo y almacenarlo en una caja donde guardaba sus raciones. También encontramos en esa cueva, un tótem tallado con la forma de un cuervo, que parecía llevar allí centenares de años. Sin duda tendía algún propósito de ritual mágico, aunque no pudimos averiguar más.
Decidimos volver con Davian, Ireena y el resto, que se pusieron muy contentos al vernos volver y enterarse de que el viñedo volvía a estar libre de todo mal. Les explicamos que una druida había envenenado el vino, pero se tranquilizó al saber que podríamos purificarlo al día siguiente. Durante el camino de vuelta, Davian nos explicó que nos tenía que pedir dos favores más. El primero, que después de purificar el vino, acompañásemos a los encargados de transportar el vino, para protegerlos de cualquier mal, en ese primer envío que iba a ser prioritario que llegase cuanto antes. También nos explicó, que aunque hubiesen recuperado el viñedo, eran incapaces de producir ningún vino, puesto que para ello se necesitaban unas gemas de gran poder que debían tener enterradas en el viñedo, pero que se las habían robado todas.
La primera, desconocía quién se la había robado, puesto que lo hicieron mientras su hijo debía estar de guardia, pero en vez de ello, se fue a visitar a su actual mujer, cosa por la cual le guardaba bastante rencor. La segunda, se la robó una poderosa bruja, Baba Lysaga, que enviaba periódicamente sus espantapájaros para atacarlos, luego nos explicó que vivía en las ruinas de la ciudad de Berez. La tercera, la robaron los druidas, y se la llevaron donde residen, en la Colina del Ayer, al sur del viñedo. Si recuperásemos una de las gemas, podrían empezar a producir el vino de menor calidad, con dos gemas, podrían crear el segundo mejor vino, y con las tres gemas podrían volver a producir el vino de más alta calidad.
Una vez en el edificio, Corvus y yo nos reunimos con Davian e Ireena en el comedor, para poder charlar tranquilamente. Le estuvimos preguntando varias cosas al hechicero de vinos, que parecía limitarse a contarnos siempre lo mínimo educadamente posible. Respecto el registro de vinos, nos confirmó nuestras sospechas, enviaban vino regularmente a las tres poblaciones de Barovia, y también a los Vistani, que se encontraban en una comunidad al sur de Vallaki. Antaño, antepasados suyos le habían enviado vino de la mejor calidad a Strahd, hasta que se hartaron de sus maquiavélicos planes, y cancelaron los envíos. Nos explicó que formaba parte de la Orden de Cuervos, una congregación de individuos, dispuestos a reunir y compartir información, para ayudar en la lucha contra los vampiros. Nos confirmó que el Tótem del cuervo de la cueva, se lo había entregado la Dama de la noche a sus antepasados, para ayudarles a usar los cuervos para mandarse información entre ellos.
Nos explicó que no debíamos confiar en los Vistani, porque aunque entre ellos había algunos con buenas intenciones, la mayoría eran espías de Strahd. También le preguntamos por si nos podía dar alguna pista respecto a las frases que nos había augurado la vieja Vistani en su bola de cristal, y nos explicó que lo de la casa con el dragón, se podría referir a Argynvost, una mansión en ruinas que hace tiempo tenía una estatua de un dragón y que creía que se encontraba al sur de Vallaki, pero que investigaría sobre su localización exacta con sus cuervos, así como también el lugar donde vivía el mago loco.

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