9. Abandonamos el pueblo de Barovia

25/04/2023

Mientras observábamos el crepitar de las últimas maderas de la casa incendiada, un chico pasó corriendo a nuestro lado corriendo como alma que lleva el diablo. Belwyse salió corriendo detrás de él, y al momento vimos a otro chico que le perseguía mientras gritaba "¡al ladrón!".
Resultó que el primer chico había intentado robar un pastel alucinógeno. Al parecer, algunos habitantes de Barovia están enganchados a este adictivo y caro dulce porque les ayuda a escapar de su realidad. Nos explicaron que la vendedora de este producto era una anciana pastelera llamada Morgana. El búho del mediano la encontró, pero ya se había alejado del pueblo y decidimos no salir en ese momento para buscarla.

Luego, fuimos a la posada a hablar con las vistani, la verdad es que tenía mucha curiosidad por escuchar su versión de su situación con Strahd, tanto Ismark como Donavich desconfiaban de su etnia y quería hablar con ellos por mí mismo.
Curiosamente, nos agradeció lo que habíamos hecho por el burgomaestre, y la ayuda que estábamos brindando al pueblo en nuestra lucha contra Strahd. También nos advirtió que tuviéramos cuidado con la vieja Morgana, ya que podía ser peligrosa. Y finalmente nos recomendó visitar a Madame Eva, quien se encontraba en un pequeño campamento Vistani cerca del río. Después de hablar con ella, la verdad es que no sé qué pensar. Puede ser que tal y como nos advirtieron sean secuaces de Strahd... pero por ahora prefiero mantener mi mente abierta y no desconfiar de nadie. Aunque por supuesto creo que debemos tener cuidado con lo que les decimos a esta gente.


Más tarde, fuimos a casa de los hermanos, y cuando vieron el pastel, nos hicieron deshacernos de él. Corvus lo quemó para no dejar rastro.Por la mañana, antes de partir hacia Vallaki, le pedí a Ireena que se vistiera como una baroviana más para tratar de despistar a Strahd o, al menos, a alguno de sus secuaces. Afortunadamente, ella estuvo de acuerdo, aunque no estaba muy contenta con la petición.
Los dos hermanos se despidieron con un cálido abrazo, y los cuatro nos encaminamos por el camino principal hacia las afueras de Barovia.


Lo primero con lo que nos encontramos, fue con un niño que llevaba a su perro muerto en brazos, nos pidió que lo despertásemos, pero no se podía hacer nada por el pobre animal.
El niño nos contó que sus padres habían vendido a su hermano pequeño a Morgana, para conseguir aquellos pasteles mágicos. Ireena nos informó de que la vieja Morgana compraba bebés a cambio de sus pasteles. Por eso, creo que deberíamos enfrentarnos a esa mujer, tan pronto como la encontremos. Quizás podríamos preguntarle a Madame Eva si sabe dónde vive...

Continuamos nuestro camino y llegamos a una bifurcación, donde encontramos tres cuerpos colgados. Decidimos enterrarlos para darles un entierro digno. Ireena no estaba de acuerdo, ya que quería escapar de Barovia lo antes posible, pero nosotros creímos que era lo correcto hacer algo por aquellos desafortunados. Mientras los bajábamos, Corvus detectó algo extraño y, gracias a un hechizo, logró deshacer la ilusión que Strahd había creado para ocultarlos.

Decidimos tomar el camino secundario hacia el río y allí nos encontramos con el campamento vistani. Había muchos de ellos y también vimos que tenían muchos caballos cerca de la orilla.


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