23. Una dolorosa despedida

30/10/2023
Ya en casa del burgomaestre, Corvus se fijó en que una de las puertas que daba a una habitación, estaba llena de arañazos. Cuando le preguntó a Krezkov por esas extrañas marcas, nos desveló que su familia había sido condenada con la maldición de la licantropía. Durante las noches de luna llena, sus cuerpos se transformaban en mitad lobo, y su mente perdía cualquier atisbo de raciocinio. Era por ello, que toda su familia, se encerraba en esa habitación con cadenas, mientras duraba la maldición, porque no querían provocar daños. Pero por lo visto, unos días atrás, su hija mayor, Ilía, los había engañado haciéndoles creer que estaba encadenada cuando no era así, y al transformarse se escapó de casa, atacando a varios pueblerinos por el camino, e hiriendo mortalmente a su hermana pequeña, Alana. Nos pidió que no revelásemos su maldición nunca a nadie, él estaba haciendo una buena labor como burgomaestre en Krezk, pero estaba seguro de que si le reemplazaban, el pueblo terminaría sucumbiendo a los ataques de Strahd. Le prometimos que su secreto estaría a salvo con nosotros, y entonces nos pidió un favor. Nos dijo que alguien había desenterrado el cuerpo de su hija del cementerio, y que necesitaba que averiguásemos qué había pasado. Nos explicó que desde hacía algunas décadas, de vez en cuando desaparecía algún cuerpo, habitualmente de mujeres, y que quizás había algún nigromante escondido en el pueblo. Le dijimos que le ayudaríamos a descubrirlo, así como también le aseguramos, que le ayudaríamos a encontrar a su hija mayor, de quién nos dijo que quizás se la habría llevado un hombre lobo albino que vivía por el sur, junto a una manada de lobos. Nos aseguró que nos podría mejorar nuestras armas, y cuando le comentamos que disponíamos de un hongo marrón que parecía que tuviese propiedades mágicas, nos pidió un poco para investigarlo.

Terminada nuestra conversación con el alcalde, decidimos empezar a investigar por el pueblo. Pero apenas habíamos andado unos metros, cuando Ireena empezó a escuchar una voz que únicamente ella oía. Nos dirigimos hacia el norte del pueblo, donde nos encontramos con un estanque, en el que parecía que la magia fluyese a través de sus aguas, y al lado había un pequeño templete con una estatua en su interior. De repente, la estatua pareció cobrar vida y fue tomando el aspecto de un apuesto joven... que parecía semejarse a Strahd! Entonces la figura nos explicó que se trataba del espíritu de Sergei, que había estado a salvo de Strahd durante todo este tiempo en otro mundo al que podía acceder a través del estanque. Nos dijo que no nos podía ayudar a localizar su espada llameante, pero que sabía que si la encontrábamos, necesitaríamos llevarla a aquel estanque, puesto que estaba rota e incompleta, y ese estanque la podría arreglar.

También llamó a Ireena por el nombre de Tatyana, y le explicó que si ella quería, podía mantenerse a salvo de Strahd si su alma se refugiaba con él en ese estanque. Ireena empezó a recordar a aquel hombre, y pareció dudar sobre si debía aceptar su ofrecimiento. El espíritu nos explicó, que Strahd mantenía encarceladas a las almas en Barovia, y que algunas de las personas de aquel lugar, ya habían perdido su alma. Eso me hizo recordar algunas conversaciones y momentos, sobre todo en el pueblo de Barovia, donde algunos de sus pueblerinos parecían haber perdido su espíritu, y que simplemente sus cuerpos parecían marionetas desprovistas de vida alguna. Otras almas, en cambio, se iban reencarnando, y eso es lo que entendimos que había pasado con el alma de Tatyana.

Ireena se empezó a acercar a Sergei, y entonces, unas nubes oscuras empezaron a aparecer en el cielo. Cuando parecía que Ireena estaba a punto de tocar las manos de la mágica figura, un tremendo rayo cayó de forma repentina desde el cielo, dirigiéndose directamente a Ireena. Belwyse, sin dudarlo ni un segundo, apartó a la joven para salvarle la vida, pero recibiendo el impacto del rayo de lleno, lo cual dejó su cuerpo reducido a cenizas.

Todos enmudecimos al momento. Su búho, Guilroy, descendió del cielo para posarse encima de donde permanecían sus restos. Ireena abrazó desconsolada al compañero animal del mediano, visiblemente afectada. Rápidamente, crucé la mirada con Corvus, confiando en que tuviese algún truco, algún poder que pudiese devolvernos a nuestro compañero, pero por su expresión entendí que eso estaba fuera de sus posibilidades. No quedaba ninguna parte de su cuerpo al que devolver la vida. Un fuego empezó a arder en lo más profundo de mi alma, hacía mucho tiempo que no me sentía así. Desde que me quedé solo en este mundo, mis compañeros habían sido lo más parecido a unos hermanos para mí, y ahora acababa de perder a uno de ellos por culpa de Strahd. Un viejo sentimiento de venganza volvió a resurgir, y esperaba poder aplacarlo con algún sirviente de ese infame vampiro.
Por suerte, Corvus pudo mantener un momento de lucidez y exclamó: "- Sergei! llévate el alma de Belwyse contigo, por favor!". Al momento, vimos como una niebla azulada aparecía por donde los restos de Belwyse, y se dirigía hacia el interior del estanque. Prometimos que una vez liberásemos esta tierra de Strahd, volveríamos a por él. 

                                    

Ireena nos dijo que necesitaba descansar, y se dirigió a casa de los Krezkov. Nosotros, por nuestra parte, empezamos a investigar por el pueblo. Al parecer, la abadía que había en lo alto de Krezk, estaba gobernada por un Abad desde hacía varias décadas, y lo curioso es que parecía no haber envejecido en todos aquellos años. Además, nos contaron que había hecho construir un segundo cementerio, alejado de la abadía, en el propio pueblo, y que fue allí donde había desaparecido el cuerpo de la hija del burgomaestre, así que fuimos hacia ese lugar.

Una vez en el cementerio, nos encontramos con que la tumba había sido desenterrada, y varias pistas alrededor. Escamas de lagarto de color verde, mechones de pelaje suave de color ámbar y muchas extrañas pisadas... un lagarto? un burro? un lobo? pero también había de humanos... no tenía ningún sentido, pero las huellas se dirigían sin duda hacia el camino que conducía a la abadía, así que nos dirigimos hacia allí.



Al llegar a la abadía y cruzar la puerta de su muralla, dos individuos salieron a cortarnos el paso. Eran unas personas muy extrañas, el primero se presentó como Otto, y parecía parte lobo, parte burro, parte humano... el otro, menos hablador, se llamaba Zigfrek, y tenía partes de lagarto y partes peludas... Cuando le dijimos que queríamos hablar con el Abad, Otto nos dijo que nos acompañaría, y nos condujo por el camino hacia la abadía. Vimos que por el suelo había signos como si hubiesen arrastrado alguna especie de rastrillo, pero no conseguimos identificar de qué podía tratarse. Corvus estuvo haciendo preguntas a ese extraño ser, pero tampoco pudo sonsacarle demasiado... Una vez dentro del recinto, vimos como había alguien atado a un poste, pero nos advirtió de que no nos acercásemos a esa criatura, nos dijo que esperásemos, y se fue a buscar al Abad. Qué extraños rituales estará haciendo el Abad? porqué desenterrará cuerpos de chicas del cementerio? porqué estará creando esa especie de criaturas quimera? Más vale que sus explicaciones nos convenzan, o la ira de Lathander caerá sobre él...




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