25. ¿Una poderosa forastera?
20/11/2023
Al abrir la puerta, nos encontramos con el recinto de las murallas de la Abadía. En ellas, unos espantapájaros disfrazados a modo de guardias, intentaban eludir los ataques de posibles agresores. En la puerta de al lado, nos encontramos una inesperada sorpresa. Una mujer vistani, que estaba realizando un círculo de protección contra vampiros, se hospedaba en esa habitación que parecía para invitados de la Abadía. Su nombre era Esmeralda Davenir, nos explicó que había llegado a Barovia hacía unas semanas, mientras buscaba a su antiguo mentor Rudolf van Richten. Le explicamos lo que nosotros habíamos estado averiguando de la zona, y nos dijo que pensaba que ese mago loco al que se referían las historias que le contamos, bien podía ser su viejo y precavido maestro. Por lo que pudimos ver, era la primera persona cuerda que encontrábamos en la Abadía, aunque cuando nos relató su otra misión, dudamos fuertemente de su cordura. Nos dijo que se encontraba en la Abadía porque quería acabar con Strahd, y sabía que el Conde acostumbraba a visitar muy de vez en cuando al Abad. O esa extraña vistani era alguien realmente poderosa (cosa que si las leyendas eran ciertas, su maestro sí podría serlo) o su grado de locura era elevado (o su insensatez). Nos despedimos con la promesa de que iríamos a buscarla cuando nos dirigiésemos a Vallaki, y seguimos explorando la Abadía.
De paso por las celdas de los engendros, vimos distintos tipos de engendros, todos con distintas locuras, pero nos fijamos en que había unos que estaban bailando y que tenían una figura mágica en sus manos. Nos pidieron algo dorado y grande a cambio de su tesoro. Una vez al exterior, encontramos un grande y bien cuidado huerto, con lo que entendimos de donde conseguían los alimentos para alimentar a todos los engendros encarcelados. Luego también visitamos el cementerio, donde todas las lápidas tenían nombres de antiguas monjas y monjes que habían perecido antes de la llegada del Abad. Un par de tumbas nos llamaron la atención, la de la hermana Constance, porque la tierra había sido removida recientemente, supuse que lo habían desenterrado para las maquinaciones del Abad, y la otra, cuya lápida tenía el nombre de Petrovna, tenía un dibujo de un sol y un receptáculo que parecía preparado para depositar algún objeto con forma esférica.
Después de explorar los alrededores a los edificios, nos dirigimos al edificio en el que habíamos conocido al Abad. Empezamos por la planta de arriba, donde estaba el campanar, allí vivía otro individuo de la familia Velbiew, llamado Golbin. Tenía un brazo con una pinza de cangrejo, un pie de oso y dos cabezas, aunque únicamente una podía hablar, puesto que la otra era como un bebé balbuceante. Estaba muy borracho, vimos que había estado bebiendo mucho vino, puesto que tenía varias botellas vacías por la habitación. Tampoco parecía estar cuerdo, como el resto de habitantes de la abadía, aunque tenía un don impresionante para la música. En esa misma habitación, vimos una camilla con un intento fallido de engendro creado a partir de trozos de cuerpos desenterrados, parecido al guardián de la cárcel y a la novia Basilka. Luego bajamos hasta el sótano, donde se encontraba la bodega de la Abadía, que aún contenía algunas reservas de vino. Escondido en una vieja botella vacía de la máxima calidad, encontramos un poderoso pergamino para crear una gran fiesta, que supuse que el Abad estaba reservando para la futura boda de su engendro con el conde Strahd.
De nuevo en el comedor, hablamos con el Abad, y le explicamos que habíamos llegado a la abadía mientras buscábamos el cuerpo de la hija de los Krezkov. Inmediatamente, y visiblemente enfadado, llamó a su subordinado Otto, al que le dijo que trajera el cadáver de la chica ante su presencia, y le recordó que la familia Krezkov era demasiado importante como para desenterrar el cuerpo de uno de su estirpe. Nos pidió disculpas, y bajo nuestra mirada atónica, se dispuso a realizar un ritual mágico que trajo de nuevo a la vida a la pequeña Alana. Después de asistir a ese miraculoso espectáculo, decidimos que debíamos marchar de inmediato a devolver a la hija de los Krezkov de nuevo con su familia.
Entrada en formato audio: 25. ¿Una poderosa forastera?


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