27. Desciframos un par de enigmas
13/12/2023
Mientras paseábamos por las calles de Vallaki, Corvus recordó el encargo que le había pedido a Blinsky, así que fuimos a la parada que había montado para hablar con el juguetero. Por las calles engalanadas del pueblo, no pudimos ver felicidad en la cara de sus habitantes, no parecía que a casi nadie tuviese especial interés en celebrar esa fiesta. Cuando llegamos con Blinsky, por lo que pudimos comprobar, tenía miedo de los guardias, y de que pudieran pensar que no le agradaban las festividades que organizaba el Burgomaestre. Por otro lado, nos comentó que todo lo que sabía lo había aprendido de su maestro, el gran Baldin, quien por lo que dijo, había sido el mejor artista que había habido nunca por aquellas tierras. El muñeco que le había fabricado a Corvus, se parecía muchísimo al clérigo, pero parecía una versión... oscura. Armadura negra, ojos oscuros, labios rojos... Corvus no se lo tuvo en cuenta y alabó su trabajo.
Nos alejamos de la parada del juguetero en dirección a la mansión de Vallakovich, así que Esmeralda creyó conveniente separarnos momentáneamente, para dirigirse a la posada. Le pedí que se llevara con ella a Nieve, y que si dejaba la posada por algún motivo, que se lo explicase al equino, que él me informaría más tarde. Por nuestra parte, cuando llegamos a la mansión, nos encontramos con Izek, quien reconoció la manufactura del muñeco, y eso nos dio pie a hablar con él de las muñecas que encargaba a Blinsky. Nos contó que se trataba de su hermana, quien se le aparecía durante los sueños, y a la que ansiaba conocer. Nosotros le explicamos que era amiga nuestra, y quedamos en que le explicaríamos quién era Izek, y que si accedía, la llevaríamos a Vallaki con él, o le avisaríamos de dónde podría encontrarla.
Ni Corvus ni yo, estábamos demasiado convencidos del buen hacer del mandamás de Vallaki, pero Izek confiaba al 100% del burgomaestre, y eso ahuyentó bastante mis pensamientos de apartar al alcalde de su posición.
Una vez terminada la conversación con el recién confirmado hermano de Ireena, entramos a la mansión para encontrarnos con Bargas. Por cierto, Izek parece un luchador formidable. Tal vez pueda proponerle unirse a nosotros en el "ejército" que planeo formar cuando nos sintamos más preparados para enfrentarnos a Strahd. Si su hermana nos acompaña, estoy seguro de que él también vendría, aunque fuese para protegerla.
Necesitaré buscar un nombre para esta agrupación de personas. ¿Qué tal "Ejército del Alba"? Me gusta. Hasta que encuentre algo mejor, lo llamaré así.
La reunión con Vargas Vallakovich no sé si fue demasiado bien... Corvus empezó criticándole sus festividades, aunque suavizando mucho con alabanzas hacia su persona... y yo le propuse que aunque no las cancelase, las espaciase más en el tiempo, pero la verdad es que no pareció tomarse nuestras palabras demasiado bien. Quedamos en que después de comer, nos veríamos en la plaza del pueblo donde realizarían una gran fogata para celebrar el día del sol ardiente. Una vez fuera de su despacho, escuchamos como llamaba rápidamente a dos de sus guardias, que entraban en el despacho y, por primera vez en esa gran casa, nos dejaban sin vigilancia a nosotros dos. Decidimos con Corvus que si paseábamos un poco por la mansión, no le haríamos daño a nadie, al fin y al cabo éramos sus invitados, así que intentamos buscar cómo acceder al piso superior, teníamos ganas de conocer la historia de su hijo, que tantas habladurías provocaba por el pueblo.
La verdad es que las cosas no pudieron salir mejor, la primera puerta que decidimos abrir, daba paso a una habitación grande, que disponía de una trampilla por la que se podía acceder a la buhardilla de la residencia. Arriba, tras un gran trastero, encontramos una puerta que sin duda daba lugar a la habitación del primogénito, y en principio único hijo de los Vallakovich. En su puerta, se podía leer un letrero que indicaba "No todo va bien", y también encontramos lo que parecía ser una marca de protección arcana, una trampa que podía activarse si alguien abría la puerta sin su permiso. Aunque Corvus podía disipar esa magia elemental, decidimos llamar a la puerta. El chico, que se llamaba Víctor, se sorprendió mucho de ver caras nuevas, y nos terminó explicando su situación, porque necesitaba ayuda. Las luces violetas que se veían durante las noches, eran intentos frustrados del chico, que intentaba crear un círculo de teletransportación, hasta el momento sin demasiado éxito. En su habitación, había varios esqueletos de gatos, que por lo que nos explicó, había intentado resucitar para mejorar en las artes arcanas, aunque esa tarea tampoco había conseguido finalizarla con éxito. Tanteamos al chico, para pedirle que se reuniese con nosotros y Esmeralda en la posada, ella era maga y le podría enseñar sus artes, pero Víctor no parecía muy convencido. Como mínimo, accedió a cerrar las ventanas durante las noches, para no asustar a la gente del pueblo.
Antes de irnos, nos dio una nota para Dania, su cocinera, en la que le decía que nos ayudase en lo que necesitásemos, por si se nos ocurría algún modo de ayudarlo con la teletransportación y decidíamos volver a su habitación. La verdad, no sé si ganamos nada intentando ayudar a este chico. Lo que estaría bien es conseguir que saliese de casa, eso sí que sería un logro, pero si realmente el maestro de Esmeralda está en Barovia, está claro que ese círculo de teletransportación estará bloqueado por esa maldita sanguijuela de Strahd, de no ser así, Van Richten seguramente ya hubiese utilizado ese hechizo para sacar a gente de Barovia.
Descendimos al segundo piso con suerte, evitando cualquier encuentro con los guardias. Optamos por explorar unas escaleras más discretas en lugar de las principales, y estas nos llevaron directamente a la cocina en el primer piso. Encontramos a la cocinera Dania allí, a quien entregamos la nota. Después de destruirla, nos informó que los guardias nos habían estado buscando y nos ayudó proporcionándonos una salida a través de una puerta trasera que conducía al huerto de la mansión.
Descendimos al segundo piso con suerte, evitando cualquier encuentro con los guardias. Optamos por explorar unas escaleras más discretas en lugar de las principales, y estas nos llevaron directamente a la cocina en el primer piso. Encontramos a la cocinera Dania allí, a quien entregamos la nota. Después de destruirla, nos informó que los guardias nos habían estado buscando y nos ayudó proporcionándonos una salida a través de una puerta trasera que conducía al huerto de la mansión.
Entrada en formato audio: 27. Descrifando enigmas


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