28. El festival del Sol Ardiente

Al salir de la mansión del burgomaestre, nos dirigimos al mercado. Queríamos comprobar el precio que nos cobraban por los materiales que nos había pedido Krezkov para fabricarnos unas nuevas armaduras, pero nos decepcionamos al saber que estábamos muy lejos de poder pagar el precio del material. Al salir de la tienda, encontramos a Dania, que nos estaba buscando para informarnos que los guardias de Vargas andaban buscándonos, porque al no haber salido por la puerta principal, pensaba que podríamos ser espías de lady Fiona. También nos explicó, que los dos sirvientes desaparecidos de la mansión, tenían mucha relación con el joven Víctor, así que le pedimos que no se dejara convencer para participar en ninguno de sus experimentos, que podría ser peligroso. Otra tarea a añadir a la lista, investigar esas dos desapariciones.


Antes de salir del mercado, pasamos por la tienda de la modista, y encargamos el vestido para el Abad, que nos indicaron que tardarían unos días en confeccionarlo y que Krezkov nos había dado dinero suficiente. Luego, mientras nos dirigíamos a la plaza mayor para asistir a la celebración del Sol Ardiente, vimos una carreta de Circo volcada al suelo, tenía una abertura en el techo, que ahora quedaba abierta en el lateral, pero antes de poder investigar, escuchamos gritos de gente asustada y unos rugidos, y Corvus vio un par de jóvenes corriendo de forma sospechosa que decidió perseguir.


Los rugidos resultaron ser de un enorme tigre que se encontraba dentro de una casa, cuando llegaba, ya vi acercarse a Rictavio, que me explicó que era suyo y que se había escapado de la carreta. Juntos, volvimos hacia la carreta mientras me preocupaba que nadie se acercase al tigre para no alterarlo. Unos guardias nos salieron al paso, pero justo entonces llegaba Corvus y les engañó para que fueran a buscar a los sospechosos por una dirección equivocada. Mientras llegábamos a la carreta, el clérigo nos explicó que creía que habían sido los hijos de Fiona, que habían querido fisgar dentro de la carreta, pero se habían encontrado con el enorme felino, y habían terminado saliendo por patas.


Al llegar a la carreta, Corvus vio comida para el tigre, pero lo que más le sorprendió, fue ver algunos trozos de muñecas vestidas como de vistani, luego Rictavio nos explicaría que eran para entretener a Tim. De todos modos, vimos que Rictavio nos estaba ocultando algo, seguramente alguna cosa relacionada con ese tigre. Estaba increíblemente calmado, también cuando llamé a Nieve, y juntos levantamos la carreta para volverla a dejar de pie. Corvus le lanzó un poderoso hechizo de disipar magia al felino, pero no pareció surgir ningún cambio. Al despedirnos, el circense nos dio una nota indicando que nos viésemos mañana en la torre de Khazan. Deberemos preguntar dónde se encuentra, seguramente los posaderos serán discretos y conocerán su ubicación.

Al salir, nos dirigimos a la plaza, donde seguramente debido al enfado por todo lo ocurrido anteriormente, el burgomaestre no nos llamó para ser sus invitados de honor. Hizo un larguísimo y tedioso discurso, y al finalizar, fue a prender una enorme bola hecha de restos de madera, simbolizando un sol llameante, pero en ese momento, probablemente debido a alguna de las oscuras artes de Strahd, un chaparrón de agua cayó justo en el momento en el que se proponía incendiar la gran bola de madera e hizo inútiles sus esfuerzos de prenderla. Por lo ridículo de la situación, una risa se le escapó a uno de los guardias, y el burgomaestre no dudó ni un momento en mandar que lo llevasen al calabozo. En ese momento, Corvus pensó que sería bueno echar una mano y mediante uno de sus hechizos, consiguió prender la bola de madera. Eso no pareció complacer a Vargas, sino todo lo contrario, que nos hizo llamar para informarnos que al día siguiente tendríamos que abandonar la ciudad, y que no podríamos volver nunca más. Con una mirada, le pedí a Izek que interviniera, pero su intento fue en vano. Luego nos comentó que trataría de convencerlo cuando se le hubiese pasado el enfado, pero que de todos modos hablaría con los guardias para que nos permitiesen visitar la ciudad siempre que no nos moviésemos por el centro de ella. Parece que las cosas con el burgomaestre de Vallaki empeoraban cada vez más… Finalizada la "celebración", nos dirigimos a la mansión de lady Fiona, donde nos recibió un hombre llamado Ernst, que nos dijo que la familia Wachter no trabajaba por las riquezas conseguidas antaño. Pasamos dentro, donde nos estaba esperando lady Fiona, con su aura ligeramente demoníaca. Nos explicó que su marido estaba enfermo, y que no nos podría atender. Por otro lado, nos dijo que Vargas estaba llevando a la ruina a esta ciudad, y que ella podría ser una alcaldesa mucho mejor, por ello nos pedía ayuda para que organizásemos algún acto en la ciudad que dejase en evidencia a Vargas, y que ella se encargaría del resto para poder tomar control de la ciudad. También le preguntamos por su relación con el Conde Vampiro, y aunque nos dijo que nunca lo había podido conocer personalmente, estaba convencida de que era el mejor gobernante posible para Barovia. Eso terminada de demostrarme que esa familia estaba manchada por la corrupción.

Nos despedimos de ella, pero antes de salir de casa, pasamos por la cocina donde antes le habíamos pedido al cocinero que nos preparase algo, puesto que no me sabía mal aprovecharme del dinero de gente adinerada, a ellos les sobraba, y además aún no habíamos comido en todo el día desde el desayuno en Krezk. Durante nuestra comida, estuvimos haciendo preguntas al cocinero, que claramente se vio obligado a mentirnos debido a las múltiples cosas que escondían los Wachter. Algo escondían con el marido de lady Fiona, sería un no muerto? un vampiro? estaría muerto? estaba claro por los devaneos en las respuestas del cocinero que algo ocultaban, al final, se vio obligado a irse para que no le siguiéramos preguntando. Además, durante la comida, vimos como el mayordomo, entraba en el comedor de forma sigilosa, donde se encontraba lady Fiona, como si de un asesino o un ladrón profesional se tratase. También escuchamos por el piso de arriba, como si un animal estuviese correteando como un loco sin sentido alguno. Debido a todo ello, decidimos investigar por la mansión, abrimos alguna puerta de la cocina, pero no vimos nada interesante, así que decidimos subir al piso de arriba.

Entrada en formato audio: 28. El festival del Sol Ardiente

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