29. Entendiendo a Lady Fiona
Una vez llegamos al piso de arriba, encontramos un pasillo con varias puertas, y decidimos ir escuchándolas para ver si podíamos averiguar algo más, antes de empezar a abrirlas.
En la primera, escuchamos como alguien estaba canturreando, decidimos no abrirla para no descubrirnos. En la segunda, se escuchaban maullar unos gatos. En la tercera, como si hubiese alguien arañando a propósito la puerta, también decidimos dejarla en paz.
En la cuarta, que no escuchamos nada, entramos y vimos que se trataba seguramente de la habitación de uno de los hermanos, no encontramos nada de interés. En la última puerta, que estaba cerrada, no oímos nada, pero por algún motivo nos dio mala espina. Así que cogí carrerilla y de un golpe conseguí abrir la puerta. Del ruido, oímos como una criada de la mansión se acercaba, así que nos escondimos en la habitación. Por suerte empezó a limpiar la habitación que acabábamos de dejar.
La habitación a la que acabábamos de entrar, era la de lord y lady Wachter, por nuestra sorpresa, nos encontramos con el cuerpo muerto del señor, estirado en la cama y con ambos ojos cubiertos por una moneda de cobre, que supusimos que se trataba del hechizo Dulce Descanso, usado para prolongar el tiempo en el que un cuerpo puede ser devuelto a la vida.
También encontramos unos huesos de un hombre de alrededor de unos 30 años, dentro de un cofre con plomo, al parecer para dificultar la resurrección de sus huesos, así que decidimos envolverlos con una sábana, y llevárnoslos con nosotros.
Al salir de la habitación, vimos que la criada había bajado abajo, así que aprovechamos para investigar la primera habitación, que resultó ser la del otro hermano, tampoco encontramos nada interesante.
Luego, le pedí a mi compañero Nieve, el espíritu equino, que armase jaleo en una ventana del comedor, momento que aprovechamos para pasar por la cocina y seguir investigando la mansión. En una de las habitaciones, encontramos una puerta secreta que nos llevó al sótano del edificio. Allí, varios esqueletos nos sorprendieron apareciendo desde el suelo, pero una poderosa luz de Corvus terminó con la mayoría, y el resto fueron derrotados fácilmente. En la sala, se encontraban 4 camas que parecía que podían haberse usado recientemente.
Un rastro de unas pisadas nos condujeron a otra puerta secreta, al abrirla, nos encontramos con 4 personas con túnicas, dispuestos a atacarnos al sentirse amenazados por unos desconocidos. Por suerte, las palabras de Corvus les convencieron de que no queríamos dañarles, y nos explicaron lo que sabían, aunque seguían desconfiando totalmente de nosotros.
Por lo visto, eran simples habitantes de Vallaki, a los que lady Wachter había engañado con unos supuestos hechizos para conseguir tesoros. Seguramente lo que trataba lady Fiona era conseguir gente que le apoyase a derrocar al actual burgomaestre. Les dejamos escapar con la condición de que no avisasen a nadie de que estábamos allí, y decidimos seguir investigando la casa, puesto que entre las pisadas del sótano, también habíamos visto como unas pezuñas extrañas de las que desconocíamos su origen, y queríamos comprobar si se trataba de lo que ocultaba la habitación de los arañazos.
Para tratar de pasar más desapercibidos, decidimos que nos separaríamos, Corvus saldría por unas escaleras que conducían fuera de la mansión y volvería a entrar por la puerta principal, solicitando hablar con Lady Fiona, y yo volvería a colarme al primer piso.
Así lo hicimos, Corvus se dispuso a hablar con lady Fiona, que le explicó que había hecho un pacto con Majesto, un pequeño dragón que le iba a ayudar a derrocar a Vargas. Mientras tanto, yo subí al piso de arriba, abrí a la fuerza la habitación de los arañazos, y me encontré la hija de los Wachter, que al parecer estaba trastornada y lo único que quería era escapar de la mansión. Por lo visto habían intentado emparejarla con el hijo de los Vallakovich, y Viktor la hizo enloquecer. Tuve que dejarla maniatada a la cama que ya tenían preparado para ello, porque casi se me escapa.
Luego accedí también por la fuerza a la habitación de los maullidos, que resultó ser una biblioteca con muchos gatos. Descubrí una estantería con bisagras, y al abrirla me encontré con una pequeña habitación en la que se encontraba un cofre cerrado. Justo entonces oía a Corvus como se despedía de Lady Wachter, debía darme prisa!
Recordé haber visto uno de los gatos con una llave, intenté quitársela, pero era muy escurridizo, así que usé mi hechizo paso brumoso para desvanecerme en una espesa niebla, y aparecer detrás del gato, con lo que pude cogerle la llave fácilmente.
Abrí el cofre y encontré varios documentos que decidí llevarme para leer con calma en algún lugar tranquilo. Justo entonces, escuché como Nieve me hablaba telepáticamente con las palabras de Corvus diciéndome que abandonase la casa rápidamente.
Decidí intentar no perder más tiempo, dejé las cosas más o menos como las había encontrado, y salí por la ventana, saltando a fuera a la calle. En la caída me hice algo de daño, pero eso no fue lo peor, lady Wachter estaba en el comedor, allí con una mirada penetrante, viendo como escapaba de su casa.
Vi a Corvus a unos 20 metros, y decidí intentar indicarle que nos encontrásemos a la posada. No quería que nadie sospechase de mí, así que intenté alejarme de la zona lo más rápido y disimuladamente posible.
Al llegar a la posada, nadie pareció prestarme atención, así que decidí subir a la habitación donde nos habíamos hospedado con Corvus, y me puse a leer tranquilamente los documentos que acababa de tomar prestados.
La carta, estaba escrita por Vasily Von Holtz, pero parecía tremendamente antigua! Cómo podía ser? ese nombre correspondía al noble vistani que había orquestado el robo de los huesos de San Andral, como podía ser que hubiese escrito una carta hacía tantos de años? Se trataría de un vampiro? o se trataría de alguna saga familiar o secta, que "reaprovecharía" ese nombre? La carta daba las condolencias por la muerte del señor Wachter, y pedía en nombre de Strahd, que se siguiese intentando cazar a Leo Dilisnya para llevarlo al castillo del Conde.
El resto de papeles, se trataban de un diario de lady Fiona, y un libro, "El grimorio de los Cuatro Cuartos", cuyo contenido se explicaba en el propio diario, además de unos documentos notariales de las parcelas de tierra que el conde Strahd Von Zarovich había otorgado a la familia Wachter hacía casi cuatro siglos.
En el diario, la señora Wachter explicaba sus penurias, empezando por la muerte de su padre y su hermano por rebeldes que querían derrocar a Strahd, y el suicidio de su madre cuando ella tenía tan solo un año.
También relataba, que Viktor, el hijo de los Vallakovich, llevó a su hija Stella a la locura y que su marido Nikolai murió antes de poder ver a su hija ida por la locura.
Un día, encontró el Grimorio de los Cuatro Cuartos, donde se relataba cómo vender el alma a los demonios. Así fue como Fiona, mediante un pentagrama y el ritual correspondiente, consiguió invocar a Majesto, un diablillo menor. Le preguntó si él era su maestro, pero le indicó que no, que su maestro era Asmodeus, el más grande de los demonios.
Entrada en formato audio: 29. Entendiendo a Lady Fiona

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