32. La colina del Ayer
27/02/2024
Por la mañana, volví a convocar a Nieve, recogimos las cosas y partimos hacia el viñedo junto con la carreta de Rudolph, no quería dejar atrás a su tigre.
No estaba lejos, y al llegar, estuvimos hablando con Davian, que nos marcó en el mapa la situación de la colina del Ayer, el lugar donde se encontraban los druidas que habían robado la gema. Por lo que nos explicó que habían podido recabar, estaban tratando de hacer un ritual, aunque estaban esperando la llegada de alguien.
Cuando llegamos a la colina de los druidas, vimos que había muchísimos túmulos de piedra repartidos en distintos círculos alrededor de la colina, en distintas alturas. Cerca de algunos túmulos, también vimos tierra removida, como si hubiesen enterrado algo recientemente.
Y de repente, Corvus empezó a escuchar una voz dentro suyo que le llamaba, algo debajo de uno de esos túmulos lo atraía hacia allí, aunque tampoco parecía obligarle a obedecer. Me dió mala espina, y le lancé una protección contra el mal y el bien, que pareció tener un efecto leve en él.
Decidimos acercarnos con cautela, pero por lo visto no era el día de Rudolph, que tropezó haciendo bastante ruido, y eso provocó que tres druidas que habían permanecido enterrados, emergiesen del suelo preparados para atacarnos. Esmeralda se encargó de un druida, y los otros dos parecían entrar en un estado berserker dispuestos a atacarnos sin considerar su defensa. Yo me encargué de uno, y Corvus entabló lucha con el otro, que cuando al final se vio acorralado, decidió huir mientras cogía un cuerno, seguramente dispuesto a hacerlo sonar para despertar al resto de druidas enterrados, pero conseguimos derrotarlo antes de que lo lograse.
Luego, con precaución, nos dirigimos al túmulo de piedra que seguía llamando a mi amigo. "Hace tiempo que te estaba esperando, tómame y domina esta colina gracias a mi poder". Al quitar las piedras del túmulo, quedó al descubierto una impresionante lanza, que denotaba poder. Corvus decidió agarrarla, arriesgándose a sufrir una maldición, aunque resultó ser un objeto mágico totalmente benévolo.
Entrada en formato audio: 32. La colina del Ayer

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