33. Lidiando con los druidas
04/03/2024
Corvus se guardó la lanza, y decidimos que lo mejor era ir a por los druidas mientras seguían "enterrados" al lado de los túmulos de piedra. Así que empezamos a hacer una ronda buscando tierra removida donde se pudiesen encontrar más enemigos escondidos, pero con nuestras armaduras no somos nada silenciosos y antes de que pudiésemos sorprender al primero, se desenterró y se preparó para luchar. Por suerte solo fue uno y pudimos terminar rápidamente con él.
Entonces escuché algo en el bosque. Agudicé el oído y descubrí que había varias personas repartidas entre los árboles. Como no éramos capaces de distinguirlos, por la densidad de los árboles, envié a Nieve a que comprobase quién había, y nos explicó que eran unos diez druidas. Como no queríamos que luego nos emboscasen, decidimos atacarlos nosotros primero.
Corvus y yo los atacaríamos de frente, mientras Esmeralda y Rudolph les atacarían por la retaguardia.
Nos intentamos acercar de nuevo con sigilo, aunque de nuevo fue una mala idea porque nos descubrieron y los alertamos, vimos que eran varios druidas de los berserker, y eso iba a ser un gran problema, nos habíamos enfrentado a dos de ellos siendo nosotros cuatro, y ya nos había costado terminar con ellos, y ahora eran muchos más.
Por suerte, la magia de Corvus estaba fresca, y pudo lanzar un par de bolas de fuego que nos terminaron salvando la vida, porque aunque no terminaron con todos los druidas berserker, sí que les hicieron muchísima cantidad de daño, dejando a la mayoría bastante malheridos. La batalla fue muy dura, siguieron apareciendo más berserkers, y a mí me llegaron a dejar inconsciente. Por suerte, Rudolph disponía de algún tipo de artilugio que lanzó una honda curativa y que nos sanó a todos, permitiendo que yo volviese a levantarme. Al final conseguimos derrotar a todos los berserker, aunque varios de ellos estuvieron a punto de hacer sonar su cuerno, entre todos conseguimos evitarlo.
Después de ese durísimo combate, nos sanamos para poder continuar, y aunque ya prácticamente no nos quedaban reservas de magia, decidimos ir a por la gema subiendo hasta la parte alta de la colina.
Cuando nos acercábamos, vimos una gran escultura de unos 50 pies de altura, representando a un hombre con colmillos y una capa, sin duda a semejanza de Strahd. También había varias raíces que salían del suelo y que se entrelazaban en los pies de la estatua, pero lo más importante fue que encontramos la gema verde, la que veníamos buscando, justo en la posición donde debería tener el corazón la enorme estatua. Corvus detectó que las piedras que bordeaban la zona central, debían suponer algún tipo de protección, así que nos avisó de que lo mejor sería no tocarlas.
Al llegar cerca de la escultura, vimos que más adelante de la colina había un gran árbol marchito, con varias criaturas arbóreas de las que nos habían atacado tiempo atrás en el viñedo, así como un esqueleto con una destral que parecía mágica.
Me dispuse a escalar la estatua, para conseguir llegar hasta la gema, pero justo entonces escuchamos el grito de un druida avisando de que los estaban atacando! Se avecinan problemas!
Entrada en formato audio: 33. Lidiando con los druidas

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