37. División en la Manada
22/04/2024
Después del enfrentamiento contra los hombres lobo, Rudolph nos pidió que entrásemos a la torre de Khazan para poder hablar tranquilamente. Una vez dentro, nos comentó que si el único motivo que nos detenía de enfrentarnos al Abad, era su capacidad de devolver las almas de entre los muertos, debíamos saber que él mismo también disponía de esa capacidad, y que él era partidario de terminar con ese demente. También nos comentó que los hombres lobo podrían habernos transmitido su maldición de licantropía, pero que antes de emplear su poder sanador con nosotros, teniendo en cuenta que aún podíamos tener batallas por librar antes de poder descansar, creía conveniente esperar a ver algún síntoma de la maldición.
Salimos de la torre y nos dirigimos con la carreta hacia el cubil de los licántropos, esperando llegar antes de que Garrablanca se hiciese con el control de la manada, para no tenernos que enfrentar con todos ellos a la vez. Cuando llegamos al cubil, solicitamos abiertamente hablar con ellos, y salieron a nuestro encuentro varios miembros de la manada. La que parecía querer ostentar el nuevo mando de la manada, se trataba de Bianca, la mujer del recién difunto Kyril. Intentamos conversar con ella, pero estaba claro que sus ansias de venganza la tenían totalmente cegada a cualquier diálogo con los asesinos de su amado. Corvus estuvo inspirado con su discurso, y sus palabras hicieron que pocos hombres lobo se unieran al ataque de Kyril contra nosotros.
Como no eran muchos, y además algunos de ellos estaban malheridos, pudimos derrotar a Bianca y sus secuaces, aunque después de caer su líder, uno de ellos se retiró y al otro lo dejamos inconsciente.
Tras el combate, dos licántropos se pusieron a discutir con ideas distintas sobre cómo debían actuar como manada. Por un lado, un viejo hombre lobo llamado Keny, nos dijo que lo único que queríamos nosotros era manipularlos para que hiciesen lo que nosotros queríamos. En cambio, una mujer que se presentó como Zuleika, parecía mantener un fuerte sentimiento de odio hacia Strahd, quién había secuestrado tiempo atrás a su marido, Emil, y no había vuelto a saber nada de él.
El viejo Keny, muy contrariado con nuestra presencia, decidió separarse de la manada, y se fue del cubil con una multitud de lobos, dejando a la manada actual únicamente integrada por hombres y mujeres lobo. Nos pusimos a hablar con Zuleika, quien nos pidió que por favor averiguáramos qué le había pasado a su marido, Emil, y nos prometió ayudarnos si le podíamos confirmar si seguía vivo o había muerto.
Nos adentramos en la cueva, hasta llegar a una gran cavidad en donde tenían una decena de niños enjaulados en unas celdas de madera. Le pedimos que los liberase, y accedió sin mayor queja, informándonos de que se encargaría de explicar a la manada que los había dejado libres. También pudimos hablar con Ilía, la mayor de los Krezkov, quién después de demostrarle que éramos amigos de sus padres, y de asegurarle de que su hermana y sus padres la estaban esperando con los brazos abiertos, conseguimos convencerla para dejar la manada y venirse con nosotros.
En esa sala, también destacaba una gran estatua de madera, una mujer con la cabeza de un lobo. Se trataba de su versión de la diosa Madre Noche, la cual estaba decorada con muchas flores y guirnaldas, así como un gran tesoro de oro y joyas a sus pies. También cerca, pudimos ver un par de esqueletos, que luego descubriríamos que formaban parte de los sacrificios que le hacían a modo de ofrenda a la Madre Noche. Por lo que nos comentó Zuleika, se trata de una tradición muy arraigada en su comunidad, y no sería fácil pedirles que la dejasen. Quizás les podríamos pedir que sacrificasen druidas? Mataríamos dos pájaros de un tiro... O quizás si Dimitri está de acuerdo, pueda hacerse con el poder de la manada y terminar con semejante barbarie.
Nos despedimos de Zuleika con la promesa de que trataríamos de conseguir información sobre su marido, y nos encaminamos por el bosque hacia Krezkov, donde los problemas serán nuestros para conseguir un lugar donde cobijar todos esos atemorizados niños, esperemos que Dimitri nos pueda ofrecer alguna solución, aunque sea temporalmente.
Entrada en formato audio: 37. División en la Manada

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