38. Reencuentro Familiar

02/05/2024

Mientras nos dirigíamos hacia Krezkov, decidimos que la mejor manera de lidiar con los engendros de la Abadía era envenenarlos a todos, con uno de los frascos que habíamos recogido de los druidas en su ataque al viñedo, una vez hubiésemos terminado con el Abad y sus secuaces. Al cabo de unos minutos, escuchamos graznidos de cuervos a modo de aviso, y también aullidos de lobo, supusimos que estábamos a puntos de reencontrarnos con Garrablanca.

Y así fue, la mujer lobo nos salió al encuentro acompañada de varios lobos terribles, con un aspecto muy feroz y de un tamaño descomunal. Cuando nos encontró, nos agradeció que hubiésemos terminado con la vida de Kiril, y cumplió su parte del trato al hablarnos acerca de la cazadora de la montaña. Según nos comentó, en lo alto de la colina del Ayer, se encontraba un círculo de piedra (cuya existencia ya conocíamos), que se trataba de las ruinas del antiguo Santuario de la Cazadora. Si esa información es cierta, tendríamos la ubicación del primero de los Santuarios a consagrar que estaba buscando Rudolph! Después de esta interesante revelación, seguimos conversando con ella, hasta que nos explicó que quería llevarse uno de los niños para sustituir el licántropo muerto, y de ese modo conservar el tamaño de la manada. Decidimos negarnos a esa petición, y empezó el combate. Garrablanca se lanzó con una velocidad frenética hacia mí, y consiguió herirme con sus ataques, causándome graves heridas, de mientras, ordenaba a sus lobos que cogiesen a los niños y se los llevasen al bosque. Nosotros no rehuimos el combate, y nos lanzamos a por ella, también dejándola bastante malherida. Cuando la licántropo se dio cuenta de nuestra capacidad combativa, y quiso huir, ya era demasiado tarde para ella, y conseguimos terminar con ella. Luego impedimos a los lobos que pudiesen huir con los niños, y Corvus provocó a varios de ellos. Hubo un momento en que tres de ellos lo tenían rodeado, pero Esmeralda lanzó un gran rayo arcano que impactó contra dos de los lobos, matando al instante a uno de ellos y dejando muy malherido al otro. Al final pudimos derrotarlos sin tener que lamentar ninguna baja.

De vuelta a Krezk, mantuve una breve conversación con Ilía, la hija de los Krezkov, a quien le pregunté su opinión acerca de la manada, y de si le gustaría ver a su padre como su líder. Me dijo que no creía que su padre pudiese encajar en ese rol, y que de todos modos ella prefería quedarse en Krezkov con su familia, y eso creo que fue lo que despejó cualquier atisbo de duda que pudiese tener en referencia a este tema. Creo que mejor dejar en paz a la familia Krezkov en Krezk, y ya tendremos tiempo para decidir si dejamos vivir a los hombres lobo en su guarida, o si por contrario decidimos que debemos terminar con ellos. Tampoco nos olvidemos del viejo Keny, el licántropo que decidió abandonar la manada llevándose a los lobos con él al bosque. Si deja en paz a los humanos supongo que nosotros lo podremos dejar en paz a él y sus lobos. Después de la conversación con Ilía, llegamos a Krezk sin más altercados, donde los guardas nos abrieron amablemente las puertas, aunque nos vieron llegar con muchos niños desconocidos. Por suerte, los ánimos de los chicos mejoraron muchísimo cuando se encontraron en la ciudad, alejados de cuevas y bosques que durante varios días había sido un infierno para ellos. Cuando llegamos a casa de los Krezkov, Dimitri y Ana se fundieron en un largo abrazo con su primogénita, y luego el burgomaestre se quedó a hablar con nosotros. Nos agradeció de corazón haber salvado a sus dos hijas, y se encargó eficientemente de que sus guardas buscasen alojamiento para todos aquellos niños.



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