39. Preparándonos para la ocasión


06/05/2024
Por la mañana, tras descansar, nos acercamos al templete que, con paciencia, dedicación, y mucha persuasión, había conseguido reconstruir Ireena con ayuda de los residentes de Krezk. Por lo que nos comentó Rudolph, la consagración de un lugar requiere de materiales realmente caros, pero por suerte él disponía de lo necesario para esta vez. Deberemos ver cómo abordamos la consagración de los tres santuarios antiguos cuando consigamos la información necesaria para realizarlos... La santificación fue todo un éxito, nadie se dio cuenta de que quien realmente ejecutaba el hechizo era el propio Rictavio, y una vez finalizado el hechizo, la niebla se disipó en el lugar, y algunos rayos del sol consiguieron atravesar la niebla de Barovia e iluminar tenuemente el lugar.
 
Tras el ritual, nos dirigimos con la carreta hacia el campamento del sud de Vallaki, donde Luvash nos recibió con los brazos abiertos, y nos advirtió de que su hermano Arrigal estaba planeando tendernos una emboscada. Le pedimos el diario de Strahd, que custodiaría Rudolph a partir de entonces, y también le hablamos de nuestra dificultad para conseguir materiales para fabricar nuestras armaduras a buen precio. Nos dijo que nos debía la vida de su hija, y nos prometió regalarnos nuestras ansiadas armaduras. Quedamos en que volveríamos a pasar por allí al cabo de algunos días para recogerlas, y que aprovecharíamos para invitarles a una botella de vino.
 
Después, fuimos hasta Vallaki, donde nos sorprendimos cuando los primeros guardias que encontramos, nos comentaron que el regente Vargas, había levantado el veto que teníamos a visitar la ciudad. Corvus intentó sembrar las dudas a uno de los guardias, respecto a que quizás su líder no era el más idóneo para dirigir la ciudad, sorprendentemente la idea pareció calar en el guardia.
 
Pedimos a los guardias que avisasen a Izek de nuestra llegada, y el reencuentro con su hermana Ireena fue un tanto especial. Por un lado, Izek, quien no había dejado de verla en sus sueños, estaba muy emocionado, y, por otro lado, Ireena, a quien el aspecto semi demoníaco de Izek pareció sorprenderla, se la veía ligeramente descolocada, aunque en seguida entablaron una bonita conversación. Nos dirigimos hacia la taberna para estar más tranquilos, y allí intenté averiguar el grado de lealtad de Izek hacia Vargas, que parecía ser muy alto. Aunque por contra, no pareció descartar de buenas a primeras la idea que propuso su hermana, de que se fuese a vivir con ella a Krezk.
 
Dejamos a los hermanos para que pudiesen ponerse al día, no sin antes avisar a Esmeralda que cuidase de Ireena, y habiendo quedado con Rudolph de que investigaría la biblioteca de Vargas. Pero antes de partir hacia el castillo de Strahd, y tras deliberar un tiempo, decidimos ir a la sastrería a comprar ropa elegante para intentar participar al "juego" de Strahd, y quizás ganarnos más su confianza una vez nos encontrásemos en el castillo. Quedamos con el sastre que quizás nos podría recomprar esos vestidos tras la comida con el Conde, y también nos llevamos con nosotros el traje que habíamos encargado para el Abad.

Entrada en formato audio: 39. Preparándonos para la ocasión

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