41. Indagando durante el baile

 21/05/2024

Durante la comida, Strahd nos interrogó sobre nuestras perspectivas y opiniones acerca de la vida en Barovia, y nos preguntó cómo creíamos que se podría mejorar el reino. Mientras tanto, sus consortes y, en ocasiones, bandejas flotantes nos ofrecían exquisiteces que nunca antes habíamos probado con nuestros humildes paladares.

En un momento dado, se terminó el vino, y Escher pidió ayuda para subir un barril del almacén, con lo que me ofrecí voluntario para ayudarlo, pensé que podría ser un buen momento para seguir investigando otras zonas del castillo. Descendimos por las mismas escaleras que antes habíamos subido para acceder a su habitación, y me encontré con que en un pasillo del sótano, el suelo bajaba un palmo, pero no supe deducir qué propósito podría tener esa peculiaridad. Tampoco entendí el uso que le podían dar a la sala contigua al pasillo que no parecía tener techo y estaba completamente vacía...
Abriendo una puerta accedimos a otro pasillo, este mucho más amplio, que tenía una niebla espesa que llegaba a la altura de la cintura, le pregunté al vampiro por el sentido de todo eso, pero no quiso explicármelo. Una de las salas que daban a ese pasillo, se trataba de la cocina, donde una horrible escena se estaba llevando a cabo. Había un hombre colgado, desangrándose, ya muerto, como si de un animal salvaje se tratase, mientras almacenaban su sangre. Recogimos uno de los barriles de vino, y subimos de nuevo al comedor, donde Strahd charlaba animadamente con Corvus.
Nos explicó que el mismo poder que lo convirtió en vampiro, también fue el que lo encerró en Barovia, y que el único dominio que tenía Strahd sobre la niebla, era la de dejar salir de vez en cuando a los Vistani. También nos explicó sin entrar en detalles, que al terminar la velada, nos pediría apoyar a Lady Fiona para ayudarla a derrocar a Vargas, y que tenía pensado ofrecernos una recompensa económica, a no ser que nosotros tuviésemos pensado alguna otra cosa. Una vez terminada la comida, Strahd nos hizo de guía por algunas localizaciones de su Castillo. Nos explicó que los arquitectos habían sido Khazan y Artimus (quien había sido seguidor del señor del Alba), y nos llevó, a través del salón de la Fe, a una hermosa aunque muy deteriorada capilla. En su altar, pudimos ver una estatuilla de plata, por lo que nos comentó, se trataba de un icono de Ravenloft, otorgada a su familia por el poderoso humano Cyril Romulich.



Nos explicó que Artimus era seguidor del señor del Alba. Luego subimos por unas escaleras hasta el pasillo del Rey, llamado así porque daba acceso a la sala de audiencias, donde tendría lugar el baile. Le pregunté a Strahd si todas las armaduras que se veían por el castillo podían animarse, pero nos comentó que no era así, que eran mera decoración para sentirse más acompañado, el castillo disponía de sirvientes invisibles que lo protegían.
En la sala del baile, el conde nos presentó al resto de consortes, mientras unos instrumentos flotaban y tocaban de forma autónoma, y unas bandejas voladoras iban sirviendo el vino. También nos fijamos, en que la bebida que bebían los vampiros no era el vino, claramente estaban bebiendo sangre de algunos pobres humanos muertos como el que había visto en la cocina.
Mi intención era hablar con todos para obtener la mayor cantidad de información posible. Comencé con Ludmilla, preguntándole sobre los druidas y el ataque al viñedo. Logré discernir que no todos los druidas apoyaban a Strahd. También me explicó que el árbol que vimos en la Colina del Ayer era un árbol de Gulthias, que los druidas estaban intentando potenciar (con el ritual que logramos desbaratar) para que destruyera el viñedo.


Luego quise hablar con Anastraya, a quien le pregunté por el ataque a San Andral, y me explicó que su intención era terminar con la iglesia, porque es un sitio donde Strahd no puede acceder, y eso no se podía permitir en Barovia. Luego le pregunté por Vasily Von Holst, y me mintió diciéndome que ese pseudónimo lo usaban cuando querían realizar encargos a los barovianos. El nombre claramente sorprendió a Strahd, que no pudo evitar mirar a Rahadin, cuyo aspecto mostró preocupación de inmediato.


Después, Corvus se fue a bailar con Sasha para tratar de mantener una conversación privada. Fue muy útil, porque la vampira le dijo que quería vernos a solas, así que acordamos encontrarnos en dos días por la mañana, en la entrada del pueblo de Barovia. Por mi parte, bailé con Volenta y, durante la conversación, le pregunté por el proyecto que nos habían mencionado que llevaba con Cyrus. Nos pidió a Corvus y a mí que la acompañásemos para mostrárnoslo. Bajamos por unas escaleras hasta el sótano, donde abrió unas grandes puertas que daban a una sala decorada hasta el último rincón con huesos. Una gran mesa, todas las sillas, una enorme lámpara... todo estaba hecho con los huesos de las víctimas del ataque de Strahd al castillo. Un gran cráneo de dragón coronaba la entrada de la sala, que exudaba perversión; claramente, todos esos huesos habían terminado por convertirla en una sala maldita.





Entrada en formato audio: 41. Indagando en el baile

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