51. Los Deseos de Strahd

16/09/2024

Tras salir de la mansión de Argynvost, aprovechamos para descansar y recuperarnos de nuestras heridas. Durante el reposo, pudimos analizar los dos objetos conseguidos en la sala de las Arañas gigantes, y descubrimos que se trataban de una antorcha de llama continua, y de una varita de detección de magia. Estoy convencido de que podremos darle un buen uso a ese artefacto mágico.

Decidimos que lo mejor sería dirigirnos hacia el Castillo, teníamos varios asuntos pendientes allí, pero antes pasamos por la posada de Vallaki para dejar allí a nuestros compañeros Ezmerelda y Rictavio. Según Nanika, la posadera, nos contó que ella creía que los monolitos que habíamos visto cerca del molino se trataban del santuario que andábamos buscando, aunque también nos explicó que su suegro creía que el lugar sagrado se encontraba construido encima del propio viñedo. Mientras dejábamos Vallaki, pudimos observar como se veía a la gente de Vallaki más armada que durante el gobierno de Bargas. El camino hacia Ravenloft fue tranquilo, como nos había sucedido en nuestra primera visita. Antes de entrar por la puerta del castillo, decidí activar la varita de detección de magia, y por lo que pude comprobar, terminó siendo una buena idea. Rahadin nos estaba esperando a las puertas del castillo y nos acompañó hacia donde se encontraba Strahd, con su habitual desdén. Durante el camino por la fortaleza, pude notar que las cuatro estatuas con forma de dragón que había en la primera sala, desprendían magia de transmutación. Al pasar por la capilla, pude detectar también que la estatuilla que nos había explicado Strahd que habían intentado robar, era mágica, pero también pude sentir que la maza del cadáver que se encontraba en la capilla era mágica también. Cuando llegamos con el conde Vampiro, nos agradeció la ayuda prestada en Vallaki para lograr cambiar el gobernador, y nos explicó sus siguientes dos peticiones. Nos contó que sus espías habían notado extraños sucesos, y que sabían que Rudolph Van Richten el cazavampiros se encontraba en Barovia, así que nuestra misión era terminar con su vida. También nos dijo que quién había descubierto la llegada del cazavampiros a Barovia ya había fallecido. ¿A quién se referiría?

Una vez cumplida esa misión, nos prometió que nos explicaría los detalles de la misión principal: reunir a muchos lugareños de Barovia en tres núcleos de poder, ¿serían los tres santuarios?, cuya antigüedad precede a Strahd, pero que aún permanecen activos. Strahd creía que, al reunir a la gente en esos lugares, podría abrir un portal temporal para escapar, y nos ofreció acompañarlo si así lo deseábamos. Por contra, en caso de querernos quedar en Barovia, nos ofreció quedarnos como Regentes de la zona. Al finalizar su solicitud, le pedimos como pago por ayudarle con Lady Wachter, que nos permitiese liberar al licántropo Emil, que había estado cautivo en las mazmorras. Strahd aceptó y prometió dejarlo libre a la mañana siguiente. Como vi una oportunidad para explorar los pisos inferiores de Ravenloft, le pedimos hablar con él, y el Vampiro aceptó. El elfo del ocaso nos guió hasta unas escaleras, donde nos dejó tras explicarnos el camino hacia las mazmorras. Aprovechando que nos encontrábamos solos en el castillo, al pasar por la capilla decidimos coger la maza mágica que se encontraba en las manos del cuerpo caído. Luego, en mi afán por arrojar luz sobre nuestro desconocimiento del castillo, activé de nuevo la varita de detección de magia, pero en la primera sala que investigamos, activé una trampa que me encerró en una reja y comenzó a elevarse. Corvus se colgó de la reja y consiguió disipar un hechizo que intentaba dormirnos, y de ese modo luego pudo liberarme. Descendimos hacia las mazmorras y encontramos una sala de torturas, inundada y con cuerpos muertos esparcidos, con tronos al fondo y una cortina. En el pasadizo que conducía a las celdas, mi varita detectó restos de magia de teletransportación. En la celda, hablamos con Emil, pero solo logramos aumentar su ansiedad, pues estaba desesperado por escapar del castillo de inmediato.



Luego salimos de las mazmorras, con la intención de encontrar a Cyril para que nos guiara hasta la habitación de Sasha. Sin embargo, terminamos en la habitación de Rahadin, quien, irritado, nos instó a abandonar el castillo. En lugar de seguir sus órdenes, continuamos explorando otra sala donde varios esqueletos se levantaron de repente y comenzaron a atacarnos.

Entrada en formato audio: 51. Los Deseos de Strahd

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